David Bustamante en el Zenit Conde Orgaz de Madrid

 

La barra de la nueva cafetería del  nuevo Hotel   Zenit Conde Orgaz es  el lugar elegido por David Bustamante para confesarse. Gracias!

Cuando David Bustamante se ganaba la vida en el andamio 'tenía prohibido' por su padre decir piropos desde las alturas. "Yo sólo cantaba para un grupo de señoras que me pedía temas; 'Noelia' de Nino Bravo..." A final de mes, ingresaba en el banco una nómina de 900 euros. "Fue una época muy bonita".

A vueltas con la campaña electoral,¿deben pagar más impuestos los ricos?

Nadie debe pagar más de la mitad de lo que gana, me parece un abuso. La gente que más gana tiene que pagar más, pero no más de la mitad.

 
En la barra de... . Hotel Zenit Conde de Orgaz, Avda. de Moscatelar, 24.
Lo mejor del lugar: La tranquilidad.
Recomendación: Sentarse cerca de los ventanales.
El mejor momento para ir:El aperitivo y la hora del café de sobremesa.

Tras fumarse un cigarro en la puerta del hotel -vicio que quiere dejar cuanto antes-, se retoca el pelo, se coloca la camisa y pide una botella de agua. "En general, soy muy sano". Le sobra desparpajo, lo que no sabe lo pregunta sin complejos y no se moja mucho en temas de política. "Públicamente prefiero guardarme mis pensamientos políticos".

¿Cuándo desafina?

Cuando tengo mal la garganta y cuando me meto donde no me llaman.

Hace diez años, el de San Vicente de la Barquera dejó claro que los hombres sí lloran y que no pasa nada por hacerlo. Su paso por la primera edición de 'Operación Triunfo' puso su vida patas arriba. De la noche a la mañana su nombre, y el de sus compañeros de concurso, se convirtió en un fenómeno, que, en su caso, se ha traducido en siete discos y multitud de conciertos por todo el mundo.

Presenta nuevo disco, 'Mío', ¿Es usted posesivo?

No, no, ha sido por buscar una palabra sencilla... Cuando llamé a uno de mis discos 'Pentimento' tenía que explicar en todas las entrevistas qué significaba.

¿La fama le ha engordado?

No, para nada. Me he acostumbrado a vivir con ella, porque ha sido duro. Yo encontré la fama absoluta de repente.

Su torso musculado y sus abdominales impecables han amenizado todos los programas de corazón durante este verano. Dice que no le importa hablar de su vida privada mientras se mantengan unos límites y se haga con educación. Y, aunque alguna vez ha perdido los nervios, la experiencia -y hay quien dice su mujer, la actriz Paula Echevarría- le han enseñado a templarse cuando vienen mal dadas.

¿Cuánto sacrificio hay detrás de un cuerpo como el suyo?

Mucho en el pasado. Me he aplicado mucho. Mantenerse es sencillo. Llegar a una meta es lo complicado

Aún recuerda aquel concierto, "cuando no cuidaba mi alimentación y pesaba mis 92 kilos", en el que quiso coger fuerzas antes de salir al escenario y no midió las consecuencias. "A mí me gusta la tortilla poco hecha con cebolla, la pechuga de pollo empanada y los pimientos de piquillo, la comida que mi madre me hacía para ir a la playa... Lo pedí antes de un concierto y fue horrible... Intentaba cantar con pasión una canción romántica y era imposible...".

Vive la vida "muy intensamente", siempre "en busca de cosas nuevas". Se toma muy en serio "la familia y el trabajo". No le gustan las etiquetas y sólo piensa en cantar, aunque es consciente que no tiene que gustar a todo el mundo. "Me molestan las críticas gratuitamente destructivas. Las demás las acepto muy bien".

¿Tiene alguna asignatura pendiente?

El inglés.

Admira, desde que era muy jovencillo, a Luis Miguel. "Conozco su vida como la mía". Y con él le gustaría darse un homenaje culinario. Le priva el pan y asegura que es más de sacar la cartera el primero que de esperar que pague el otro. "Pregunta a cualquiera que me conozca".

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